Publicado el 12 de marzo de 2009 a las 21:57



Sorprendentes declaraciones las de Akira Watanabe, responsable de planificación del departamento de cámaras réflex de Olympus, que ha hecho pública la decisión de la marca de plantarse en la carrera por los megapíxeles. Doce son suficientes para la mayoría de los usuarios, y se van a centrar en mejorar otros aspectos de sus cámaras réflex: reducción de ruido a altas sensibilidades, más rapidez y precisión en el enfoque, etc.

Se trata de un movimiento digno de aplauso. Una cámara no es mejor por tener chorrocientos megapíxeles. Seamos prácticos: tanta resolución sólo sirve para que nuestros archivos ocupen mucho, y tengamos que gastarnos más dinero en tarjetas de memoria. Así de claro. La mayoría de nosotros no nos vamos a dedicar habitualmente a ampliar nuestras imágenes en tamaño valla publicitaria, así que casi todos esos megapíxeles no son más que un reclamo publicitario. Nada más. Los que pasan por el salón de mi casa pueden comprobar de manera práctica -y enmarcada- cuánto pueden dar de sí seis humildes megapíxeles.

Hay otros factores que influyen mucho más en la calidad de las fotografías obtenidas por una cámara: su comportamiento con sensibilidades altas, la óptica que usemos (¡importantísimo!) y sobre todo: el fotógrafo. Todo lo demás, es secundario, y la competición que tienen algunas marcas por presentar sensores con resoluciones cada vez mayores sólo está beneficiando a los fabricantes de tarjetas. Ténganlo en cuenta.

Seguiremos fotografiando.


Publicado el 6 de marzo de 2009 a las 19:13

Fotografiando con el carrete al revés

En mi última visita (fugaz) a Madrid, pasé por la tienda Lomo y compré unos carretes por los que sentía bastante curiosidad. Se trata de los Redscale, que han lanzado recientemente, y son bastante peculiares. La película es estándar, es un carrete de 36 fotografías, y de ISO 100. Hasta ahí todo normal. Lo extraño viene porque está enrrollado en el chasis al revés. Me explico: al cargar uno de estos carretes en la cámara, la parte con la emulsión (la normal, la que se expone a la luz habitualmente) queda hacia atrás, y lo que se expone es su cara trasera (esa que es más mate). Esta cara trasera (convertida ahora en delantera) lleva unas capas protectoras que filtran la luz, y el resultado -tras el revelado- es que obtenemos imágenes con los tonos cálidos muy saturados: todo un derroche de rojos, naranjas y amarillos.

Sabía que había gente que experimentaba con estas cosas, pero el método para hacerlo consistía en coger un carrete normal, sacarlo de su chasis y meterlo al revés en otro vacío. Me daba pereza. Ahora, Lomo ha comercializado directamente el carrete ya invertido, que es mucho más cómodo y rápido.

Compré un pack de tres carretes, y hace unas semanas estrené el primero de ellos. Lo cargué en mi Nikon F70, y me eché a las calles. Con ganas, pero con cierta imprevisión: el día estaba bastante desapacible, y fui demasiado optimista. A los pocos minutos me sorprendió una agresiva granizada que me obligó a buscar refugio, a limitar el ángulo de mis disparos, y a volver corriendo a casa a secarme y recuperar la temperatura corporal habitual. Por todo ello, las fotografías no fueron ni tan variadas ni tan pensadas como me habría gustado. Además, algunas de ellas seguro que habían salido muy viñeteadas, al abusar de un objetivo pensado para cámaras digitales en una de película. Pero aún así, como primer experimento con este tipo de carretes, tenía curiosidad por ver el resultado.

Fotografiando con el carrete al revés

Encargué un revelado rápido en la tienda donde suelo dejar mis carretes a color; habían cambiado a la dependienta, y se extrañó primero porque pidiese sólo el revelado (sin copias en papel ni digitalización y cd, esto último lo hago yo en casa) y después cuando le expliqué que el carrete estaba al revés pero que no influía para nada, y que lo revelase normalmente.

Una hora después, ya tenía mis negativos revelados, aparentemente había salido algo decente. En casa, y pasándolos por el escáner, vi que muchas de las fotografías habían sufrido por la falta de luz de aquel día, pero aún así cerca de la mitad eran aprovechables. Las he publicado en mi cuenta de flickr, por si alguien tiene curiosidad. Los resultados han sido más o menos los esperados: imágenes de un día gris plomizo convertidas en una explosión de tonos cálidos. Curioso.

Fotografiando con el carrete al revés

Me quedan dos carretes más. Buscaré un día más agradable para usarlos. Seguiremos fotografiando.


Publicado el 6 de marzo de 2009 a las 18:39



No sé si recordarán, pero hace unas semanas apareció una de mis fotografías, sin citarme ni pedirme ningún tipo de permiso, en el diario Público. Para exigir una explicación, escribí una carta que publiqué aquí, y envié a su sección de Opinión, a la de Culturas (donde se publicaba la fotografía), y también -más resumida- a través del formulario de contacto que tiene el periódico en su página web.

Me hicieron caso. Omiso. No obtuve respuesta de ninguna clase, así que al cabo de un par de semanas, recordándolo, y molesto por su falta de educación, descolgué el teléfono y llamé directamente al periódico.

Me pasaron con una persona relacionada con la sección de Culturas, y no acertó a darme ninguna explicación. Se intentó disculpar echando balones fuera: no había sido ella quien se había encargado ese día, esa sección (la agenda) es la única que no lleva nunca pies de foto (le hice notar que eso no les da permiso para utilizar cualquier fotografía, obviamente), que si la abuela fuma... Finalmente me ofreció sus ¿disculpas? de un modo bastante extraño (como perdonándome la vida), así que dediqué unos minutos a dejar (más) clara mi indignación por la ausencia de respuestas y de explicaciones, y por su comportamiento. Todo ello de manera educada, por supuesto. Tras eso, me pidió mis datos de contacto y quedó en intentar averiguar algo más y llamarme para intentar explicar mejor el asunto.

Hace unos días recibí una llamada de la misma persona, y me contó que tras consultar a la persona responsable de la agenda el día de mi fotografía, habían llegado a la conclusión de que la culpa no había sido suya: la fotografía se la pasó directamente la empresa organizadora del concierto (de Sergio Makaroff en Alburquerque), y ellos la utilizaron sin más. Les pedí el nombre de esa empresa, y les agradecí la información.

Desde mi punto de vista, tienen su parte de razón: si a mí me llega una nota de prensa (y me llegan) entiendo que puedo utilizar ese material para promocionar el evento de que se trate. Para eso se envía ese material. Yo no me suelo preocupar de rastrear el origen de unas fotos promocionales cuando me las envía un grupo, una promotora, etc. Doy por supuesto que ellos ya se han encargado de ello. Visto así, Público no tendría culpa.

Eso me lleva, claro está, a señalar con el dedo a la empresa que utilizó mi fotografía: Yo Soy Comunicación, o al menos eso me dijeron desde el periódico. No he conseguido localizarlos, pero si realmente están utilizando mis fotografías para promocionar sus eventos, están actuando mal. Una pena no tener su teléfono para pegarles el pertinente tirón de orejas.

Eso sí, tengo ahora más y mejores cosas en la cabeza que ponerme a tirar de todos estos hilos, por una foto que -recordemos- tiene una licencia Creative Commons mediante la cual la pongo a disposición de quien quiera (cumpliendo unos mínimos requisitos que no se han dado en este caso). Si no tuviese otra cosa que hacer, y quisiera que se hiciese justicia, apretaría las tuercas a Público: ellos han sido los que han publicado la imagen, y los que tendrían que demostrar -legalmente- que la responsabilidad es de esa empresa de comunicación.

En fin. Que tampoco le voy a dar más vueltas. Público me ha ofrecido una explicación, me convence a medias, pero me irrita que haya tenido que tomarme tantas molestias e insistir para obtenerla.

Seguiremos fotografiando.


Publicado el 4 de marzo de 2009 a las 21:34

Laboratorios

Hace algunas semanas me encargaron un reportaje fotográfico sobre unos laboratorios científicos de la Universidad de Cantabria. El objetivo era conseguir material con el que promocionar sus actividades y servicios. En concreto, se buscaban sobre todo primeros planos de los equipos de los laboratorios, incluyendo también en la medida de lo posible algún detalle de sus trabajadores.

Estuve un par de horas haciendo las fotos, y no costó mucho encontrar motivos: los laboratorios eran suficientemente pintorescos y con detalles llamativos como para no aburrirse con la cámara. Finalmente, fueron algo más de medio centenar de fotografías las que formaron parte del reportaje.

Laboratorios

De todas ella, he publicado algunas en mi cuenta de flickr, las que me parecen (en mi opinión subjetiva) más originales y vistosas.

Fue divertido, sin duda. Seguiremos fotografiando.

Marco EKTACHROME por andrearusky. Diseño y fotografías: Roberto Ortiz, 2001-2007.

Visor SimpleViewer por Airtight Interactive, FlickrViewer por Mark Sweeting